Descripción
Para 1982, poco y nada quedaba de aquella banda que en 1977 se había erigido como una de las principales abanderadas del punk británico, pionera absoluta de un género que sacudió a toda una nación, con un disco debut (Damned Damned Damned) que se convirtió en una piedra angular de dicho movimiento.
Strawberries representa claramente otra etapa en la historia de la banda, ni mejor ni peor, simplemente distinta, ya que prácticamente no hay punto de comparación entre ambos trabajos (más allá de estar firmados por la misma banda). Explicar la metamorfosis sonora experimenta por The Damned no es tarea sencilla, pues pasaron de practicar un punk primitivo y embrionario a un rock ambiguo y desestructurado, oscuro, pero a la vez emotivo, con cierta pomposidad y diversidad compositiva que derivó en un estilo que desde mi punto de vista resulta inclasificable (más allá del término rock). Sabido es que la prensa especializada no puede convivir con lo inclasificable, y por lo tanto todo lo etiqueta, y así fue como The Damned pasó de ser una banda emblema del punk británico a ser presentada como una banda de rock gótico. Término parcialmente cierto (y por ende incompleto), aunque hay que reconocer que mucho contribuyó la apariencia vampiresca y fúnebre de su vocalista Dave Vanian.
En cuanto a las canciones, la inicial “Ignite” es el único vestigio netamente punk del disco, que junto a las rockeras Dozen Girls, Gun Fury y Bad Time for Bonzo se destacan por ser las canciones más directas y guitarreras del lp (cada una a su manera). Si las cuentas no me fallan esto arroja un total de 4 canciones sobre 11, una clara muestra del sonido que “no” predomina en la placa. ¿Habrá sido este el motivo por el cual su guitarrista Captain Sensible se marchó de la banda tras grabar este disco? Lo desconozco, aunque es muy probable.
Las guitarras crudas y arrebatas de antaño cedieron protagonismo ante el nuevo integrante de la banda, el tecladista Roman Jugg, de invaluable aporte en el sonido del disco. Canciones como Generals, Pleasure and the Pain, The Dog o Life Goes On son algunos de los mejores ejemplos del omnipresente y versátil teclado de Jugg, interpretando entusiastas melodías en las dos primeras rolas y sombrías atmósferas en las dos últimas. Aún hoy me parece estar escuchando una canción de los primerizos The Cure cuando repaso Life Goes On, no solo por los teclados, sino tambien por su línea de bajo y por la guitarra minimalista de Captain Sensible.
La voz nítida y penetrante de Dave Vanian es un factor clave para el estado hipnótico que puede llegar a experimenta el oyente. Escuchar a Dave en canciones como Under the Floor Again (una de mis preferidas del disco) es una experiencia tan relajante como emotiva, y hago extensivo los elogios a la sutil guitarra de Captain Sensible, con un gran solo al minuto 4:00, que parece sacado de otro disco (y de otra banda).
Strawberries no es ni más ni menos que el fruto de un trabajo compositivo sofisticado y ciclotímico, que alterna pasajes fríos y tétricos con ambientes cálidos y emotivos, experimentando con cuanto genero musical se cruzara por el camino, con la grandilocuente Stranger on the Town como punto álgido en cuanto a desfachatez compositiva. No hay mejor resumen para esta obra que aquel que nace de su propia portada, albergando en una misma imagen elementos tan dispares que a priori parecen totalmente ajenos o incompatibles,… salvo para The Damned, cuya música tampoco conoce sobre ningún tipo de prejuicio o limitación.
Fuente: Elportaldelmetal








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