Descripción
Tras la reciente presentación de Turnstile en su ciudad natal, Baltimore, se viralizó un vídeo que se titulaba “Turnstile is for the kids” (Turnstile es para los chicos). En el mismo se veía a varios niños haciendo slam, saltando del escenario con una sonrisa de oreja a oreja, siendo atajados por otros niños de varios años más. Cuando uno se abre a la escucha de “Never Enough” recuerda como se lo pasaban esos chicos en el escenario. Entre otras cosas, este nuevo disco de Turnstile, continuista de algún modo, y en menor medida, innovador de otro, ofrece vitalidad a dos manos, porque la banda se muestra rebosante de una energía de la cual es difícil escapar.
Que sea un disco de transición es quizá de lo poco que reclamar (bueno, eso y el riff de “LOOK OUT” que sonroja por ese feel a la The Offspring), aunque esta exigencia no tiene razón de ser porque si hay algo que “Never Enough” hace a la perfección es redefinir el concepto de ansiedad, o mejor dicho, volver a darle un sentido positivo, emocionalmente hablando. Como cuando eres niño y esperas (con ansias) algo bueno que está por pasar.
Aquí y con toda su maquinaria sentimental a cuestas, la banda controla sus instintos derivados de su origen hardcore y los direcciona hacia un tipo de creatividad que los consagra. Los de Baltimore comienzan a pisar firme en un camino que pocos pueden ostentar: el de la creatividad sin límites y con criterios aplicados con excelencia, lo que los va acercando a la liga de grupos como Foo Fighters y Queens Of The Stone Age que, aunque suenen muy propio,s logran asiduamente transportar al oyente hacia terrenos reveladores. En 2025 con Turnstile ya no se trata tanto de festejar sus aciertos en modo de riffs o sólidos arreglos de batería, sino de observar en el disfrute de una manera de entender su propio arte, mérito magnificado por el hecho de venir de una escena usualmente férrea en sus conceptos como la del hardcore.








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