Descripción
Y es que en la cara “a” el concepto claro es que la música no pare y que si no para, que siga sonando con techno pop. “Boing boom tschak” es la onomatopéyica apertura, en la que las notas de los teclados se ven claras sobre la percusión sintética de W. Flür. Aparte del reiterativo título del disco, se mete por ahí cosas como “pin” (lo cual me evoca a que algo te insista en que metas el pin a tu tlf. móvil; Kraftwerk, unos adelantados a su época) y algún chistado por ahí. Es cortita. No llega a 3 minutos y deja el paso a la conceptual “Techno pop”, en la que los guiños al español aparecen claramente y en el que las melodías sintéticas por momentos son muy serias y solemnes. Ya se mezclan en las letras y partes vocales (a cargo de vocoders) la unión del título de la siguiente canción y ésta, que ya he mencionado unas líneas más atrás. Aquí Kraftwerk hacen uso de ese vocoder que me recuerda vagamente a la voz del fallecido Papa Juan Pablo II, que ya utilizaron unos años atrás en “Numbers”. Esta canción casi mesiánica en algunas de las leves ideas que Kraftwerk siempre han transmitido directamente, nos avisa de que “la música ideas aportará y siempre continuará…”. Potente y rotunda es “Musique non-stop”, que pone fin a la primera parte del disco o cara “a” del vinilo. Esos sintetizadores tan atmosféricos y contundentes han sido tradicionalmente final de concierto del grupo en sus últimas giras. Es maravilloso poder deleitarse con su contundencia y la lógica aplastante de sus entramados sintéticos, mientras que se remarca el tema conceptual del disco, el cual solamente se ve en la cara “a” o primera mitad.
Fuente: Discosmusicayreflexiones








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