Descripción
Aquí estamos, 2 años después de Master of the Rings y 3 años después de la era de Kiske. El segundo álbum con Deris presentó elementos muy buenos en su momento y dichos elementos serán analizados a continuación.
Empezando por lo primero que todos vemos en un disco, la portada, trae a un Keeper, similar al que aparece en Keeper of the Seven Keys Part. I, pero su rostro además de mostrar un escenario espacial también muestra varios anillos como referencia al disco previo. Suficiente análisis en la portada. El disco en sí es un trabajo conceptual basado en las profecías de Nostradamus que indicaban una 3ra guerra mundial en entre 1994 y 2000. Las canciones donde se nota más esto son The Time of the Oath y Before the War. Pero por supuesto también nos trae clásicos como Steel Tormentor, Power o Forever and One.
Pero bueno, hare lo de siempre, We Burn, Steel Tormentor, y Wake up the Mountain son las primeras canciones y son las que a primera escucha parecen ser las mas pesadas. Cada una con sus características propias. Como por ejemplo el bajo de Marcus en Wake up the Mountain tiene un muy buen protagonismo y cierta ferocidad oculta. Igual que la guitarra al inicio de dicho tema y a la hora del solo. Steel Tormentor se hace memorable por su bello (en sentidos auditivos) coro. Las guitarras marcan la pauta para el coro y Deris demuestra merecer el lugar que obtuvo en esa banda. Y We Burn es la que nos abre el álbum, muy fuerte, veloz, muy power, es un encanto de canción dicho con la mayor rudeza powermetalera posible. Ese riff alucinante con una batería incansable… ¡Bien Uli!
Ahora la 4ta canción que es aquella que tiene mas melodía que las anteriores. Power, llena de sentimiento, no muy fuerte en los riffs pero muy bien ejecutados. Los coros se alzan hasta los cielos y todo acaba estruendosamente. Un piano melancólico, unas guitarras distorsionadas y unas voces que le cantan al vacío, Forever and One (Neverland. Épica en más de un sentido pero muy bella, haciendo más y más referencia –de manera discreta- a esas profecías. Before the War, sonidos de guerra (disparos, aviones, explosiones) y violines por detrás hasta que unas fuertes guitarras atacan. Esto se convierte en una guerra de 5 personas contra todo el mundo. La tenebrosa y atractiva manera de decir el título del tema, la forma en que Deris canta, los ritmos, los cambios y las melodías hacen que este tema sea especial. Todo es magnífico, desde el solo hasta los acompañamientos que el bajo le da a este, hace pensar en Marcus, Michael y Roland combinados en un solo ser. Medio tempo pero pesada, dinamismo en la batería, todo eso y más es A Million to One donde Deris sigue mostrando sus buenos dotes de cantante llenos de emotividad.
Pasando a las últimas 5 canciones, Anything My Mama Don’t Like trae riffs menos agresivos y una pequeñísima tendencia pop en el estribillo pero desparece cuando oyes al coro pronunciar lo mismo. Es un buen tema si buscas “diversión” metalera. El decreto divino de Kings Will Be Kings es manifestado con la asombrosa batería de Uli y las –ahora sí- agresivas guitarras. Con un bajo genial detrás de ellas y por encima de todo esto, la voz de Andi. El tema más largo: Mission Motherland. Una intro de aves cantando y raros sonidos donde el bajo se puede identificar al igual que algunos teclados y guitarras, el grito de Andi es el inicio de la canción con redobles y redobles para elevar las dimensiones. Las guitarras rugen y el tema comienza con un ritmo básico pero fuerte, se acelera y desacelera, todo bajo el sello de estos grandes alemanes. Coros celestiales, estribillo fuerte y firme, versos que ni hablar de lo grandiosos que resultan. La batería se mantiene en constante movimiento enseñando su talento y dándole paso al solo de carácter épico que a su vez hace avanzar al bajo, luego se repite en un orden diferente aumentando la complejidad y nuestro alucine. If I Knew parece una continuación de la canción anterior, al menos en la parte donde el tema previo se vuelve más progresivo. Aquí resuenan las voces más dóciles que Deris pueda pronunciar. Las guitarras son discretas o directas cuando deben serlo, todo cargado con unos coros resonantes por detrás del escenario. Lo último, el final, The Time of the Oath. Esa intro parecen un montón de esclavos pero con las agresivas guitarras va desapareciendo y se convierte en uno de los mejores temas del disco. Es aquí donde las profecías son más referenciadas, marcando que es el momento del juramento después de los 1000 años de paz que vendrán… Fuertes rugidos, teclados que no dejan de sonar ni cuando el tema acaba, la batería se va acelerando sin darnos cuenta, el solo aparece disfrazado de una escala hasta tomar forma y derretir nuestros babeantes cerebros.
Con todo eso y más el disco es muy bueno, demostraron que podían hacer algo bueno sin Kiske. Sin embargo algunas canciones no me parecieron adecuadas del todo al concepto, y por eso le dejo 4 cuernitos… ¿Qué sigue? ¡Better Than Raw!
Fuente: Elportaldelmetal








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