Descripción
Hay que tener mucha valentía para facturar trabajos como “El Mundo se Quema”, una aventura cósmica donde lo imposible se hace real, validando aquel punto del “Manifiesto de lo borde” firmado por los seminales Smash que textualmente decía: “No se trata de hacer “flamenco-pop” ni “blues-aflamencado”, sino de corromperse por derecho”, máxima que el bueno de Quintín Vargas ha llevado hasta sus últimas consecuencias en un trabajo mayúsculo, arriesgado y abierto ante el que sumergirse sin red de seguridad es obligatorio, puesto que dicho voto de confianza se verá recompensado por una infinita pulsión eléctrica capaz de erizar el vello de principio a fin, desbordando por momentos cualquier emoción posible ante esta mezcla de tradición y modernidad sabiamente elaborada.








Valoraciones
No hay valoraciones aún.