Descripción
En este contexto nace Bad Moon Rising, el disco que presenta a Sonic Youth como uno de los ejes vertebradores del movimiento y a la vanguardia del sonido en su Nueva York natal. De hecho, Lee Ranaldo y Thurston Moore ya habían participado en los aquelarres sonoros de Glenn Branca, acostumbrado a deformar los cánones habituales de la guitarra. Una suerte de experimentación que acoplaron a ese progresivo cambio en Bad Moon Rising. Pero si hay algo que se eleva sobre todas las capas y los sonidos disonantes de estos dos, es ella. Kim Gordon. En el disco se erige con fuerza en todas las canciones en las que participa vocalmente, impregnándolo con su fuerte personalidad inyectando sudor, violencia y proclamas feministas.








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