Descripción
“Lázaro me han sacado de casa un sábado tarde” por Zahara
Lo llaman Pigmalión pero este disco es esa llamada que no esperas y a la que no quieres decirle que no.
Apenas son las ocho y “Amor Lego” es solo el avance de lo que han preparado. Magnética e hipnótica me ha hecho mover las caderas desde el mismo momento en el que ha empezado. La canción baila conmigo y me mece y me dice que ella tiene el control, que me relaje. Ha estado todo bien por hoy. Solo tengo que disfrutar.
Continúa la banda sonora de una noche que se aventura inacabable y casi siento el viento en la cara y los sintes me cogen de la mano en las curvas de “Pigmalión”.
Ya nos los advirtieron. Su adelanto RGTRN era una manera de decirnos que estaban probando algo y que les había salido bien, que habían desintegrado patrones rítmicos para volver a organizarlos creando algo completamente nuevo. “Rhinos” y “Alaska” son una muestra de esa necesidad de búsqueda que les ha llevado a encontrar su sonido único, sexy y reconocible. Aquí la voz de Nieves se maneja cómoda y segura, te cuenta sus historias al oído. Y no necesita gritar para ponerte firme, te hará dudar a veces de si es una niña o una madre, y yo me muero de envidia cuando dice “es atractivo aquél que no te necesita” por no habérseme ocurrido a mí.
Cuando quiero darme cuenta hemos pasado el ecuador de la noche y en “Planeta A” te permiten hacer fuego bajo del agua y yo hace un buen rato que estoy ardiendo. Serán las guitarras de “Nada Nunca”. Acarician cada centímetro de una oscuridad que no han abandonado, pero a la vez es agradable comprobar cómo le han perdido miedo a la luz. Cómo este disco está lleno de luminosidad. O quizá es que ya está amaneciendo.
Sobre la azotea del edificio más alto de la ciudad miro un cielo como nunca antes había sentido y desaparecen las últimas estrellas mientras empieza “Sitio para ti”. Y cuando me quiero dar cuenta todas las cabezas miran hacia el mismo punto pensando en el futuro de los seres que aún no han llegado y en los millones de amaneceres que le quedan a La Tierra y quizá nos invada la melancolía al saber que tendremos que abandonarla.
Algún día.
Entonces quizá sea un buen momento para volver a empezar el viaje.
Estoy solo a diez canciones de distancia.
Zahara








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