En nuestro top del 2018

Tras unos años de espera, al fin se presenta “Consagración”, su disco más ¿adulto?, ¿cuidado?, no lo creemos, pero sí él más producido y arreglado: más directo en el sonido, pero con las mismas canciones cargadas de burla, ternura y dolor. Al final, a David se le conoce personalmente por sus canciones, y ese es su regalo. Un sonido más pulido, redondo, “profesional”, repleto de arreglos y virguerías electrónicas. Pero más allá del lujoso envoltorio, al que se suman diversos colaboradores (Ana FernándezMuchachitoLuis Troquel…), no puede quedar otra cosa que esa visión esquinada del mundo. Una mirada tan tierna como cáustica. Lucidez lo llaman.